Una buena preparación marca la diferencia entre obtener el certificado en la primera visita o tener que repetir el proceso con el coste que eso implica.
Fase 1: Diagnóstico previo (mínimo 3 meses antes)
El punto de partida es saber exactamente dónde está tu empresa respecto a los requisitos de la norma. Un diagnóstico previo compara el sistema actual con todos los requisitos aplicables e identifica los puntos con desviaciones.
Fase 2: Plan de acción con plazos
Cada brecha identificada debe tener asignado un responsable, un plazo de cierre y el recurso necesario. Los criterios KO de IFS o los requisitos fundamentales de BRCGS tienen prioridad absoluta.
Fase 3: Implantación y documentación
Incluye actualizar o crear procedimientos, instrucciones de trabajo y registros, y formar al personal para que los aplique. Un error frecuente es tener la documentación perfecta pero que el equipo no la conozca: el auditor lo detecta con las entrevistas en planta.
Fase 4: Preauditoría interna (2-4 semanas antes)
La preauditoría interna simula la auditoría oficial con la misma metodología que usará el auditor externo. Permite detectar los últimos puntos débiles antes de que lo haga el auditor de la entidad certificadora.
Fase 5: El día de la auditoría
El auditor combinará revisión documental, observación en planta y entrevistas al personal. Prepara a todo el equipo — no solo al responsable de calidad — para responder preguntas sobre los procedimientos que aplica en su puesto.